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UN VIAJE DE ESTUDIOS EN EL EXTERIOR NO ES SOLO PARA ESTUDIAR

Quienes hemos tenido el sueño de realizar Estudios En El Exterior, sabemos que esta decisión es una gran inversión en todos los aspectos de la vida, porque es una experiencia que enriquece no solo el conocimiento y mejora nuestro perfil profesional, sino que además alimenta el espíritu y nos permite crecer en el aspecto personal y es precisamente por esto, que es importante entender que ¡el objetivo de un viaje de Estudios En El Exterior no puede ser solamente estudiar!

Hacer un viaje de Estudios En El Exterior es un gran reto que implica migrar a un país desconocido, muchas veces con un idioma diferente al tuyo, con la tarea de absorber todo el conocimiento académico posible y a la vez sobrevivir en un entorno social que demanda un grado de adaptación inmenso.

Anteriormente les conté que mi viaje para de Estudios En El Exterior fue la experiencia más loca y maravillosa que he podido tener; ahí entendí que Estudiar En El Exterior es una decisión de vida. Como dije antes, yo era una persona llena de miedos, que no sabía casi nada de inglés y que quería lograr un nivel del idioma aceptable, que me permitiera desenvolverme en la sociedad; además quería viajar, conocer, desconectarme por un tiempo de mi entorno, que son más o menos las expectativas básicas de cualquier persona cuando decide realizar Estudios En El Exterior, sin embargo, al llegar a mi destino, me encontré con varias situaciones inesperadas.

Luego de perderme en el bus el primer día de escuela, se presentaron otros sucesos interesantes que retaron mi capacidad de sobreponerme a las dificultades. Estando allá comencé a tener los primeros síntomas de una enfermedad que no sabía que tenía y que desconocía cómo tratar (porque solo la descubriría a ciencia cierta cuando regresé a Colombia). ¿Qué hace uno en un país donde no maneja el idioma, con un dolor persistente y creciente, que no te abandona ni un solo minuto durante muchos días y con un seguro médico básico que prácticamente no sirve? ¡Pues sobrevivir! En compañía de un compañero coreano que hablaba menos inglés que yo, fui a una cita de atención prioritaria, en un centro médico al otro lado de la ciudad, donde solo pudieron prescribirme medicamentos elementales para el dolor, con los que aprendí a sobrellevar mi malestar hasta volver a Colombia, porque el seguro obligatorio básico exigido para los viajes de Estudios En El Exterior solo cubre atención de urgencias vitales, no exámenes, ni medicamentos especializados, ni hospitalización por enfermedad general. Ahí descubrí la importancia de contar con un buen seguro médico para los viajes de Estudios En El Exterior, que vale la pena adquirir, teniendo en cuenta que es mucho el tiempo que uno permanece en el país de destino y pueden pasar situaciones importantes que necesiten atención profesional aunque no sean urgencias vitales; pero este será un tema del que hablaremos después.

Entre las recomendaciones del médico que me atendió, estaba la de llevar una dieta estricta con varios tipos de alimentos. Ahí fue donde empezó el desafío de ir a mercar sola, sin poder preguntar en inglés por los productos que estaba buscando, sin saber pedir una bolsa para empacar el mercado y sin entender cómo funcionaban las máquinas dónde los clientes registran sus productos ellos mismos, sin tener un cajero que los registre, porque de esas maquinitas no hay aquí y a mí en ese momento me parecía increíble que la gente pagara y empacara sus productos ¡sin que ningún empleado del almacén los supervisara!. Como pude, finalmente encontré mis productos, registré y pagué el mercado yo sola y lo llevé en metro hasta la casa donde vivía, porque en Colombia tampoco había ido a mercar en metro antes, pero también aprendí que en muchos países el transporte público si sirve para todo.  Ahí comprendí, por ejemplo, que la cultura y la educación construyen la dinámica de una sociedad.

Luego de esto vinieron un montón de cosas divertidas en este gran viaje para hacer Estudios En El Exterior, como ir a los centros comerciales a comprar ropa cuando ya tenía la capacidad de pedirle en inglés a la asesora la talla y el color que quería, ir a partidos de béisbol y entender la narración, recibir en el restaurante la comida que quería porque pude hacer el pedido de manera correcta, compartir en fiestas con muchas personas de diferentes nacionalidades que solo trataban al igual que yo, de darse a entender. Con esto aprendí que las situaciones cotidianas, pueden volverse todo un desafío cuando las circunstancias cambian y que aun en estas situaciones imprevistas, los seres humanos tenemos la capacidad de superar progresivamente nuestros límites personales.

En mi viaje de Estudios En El Exterior aprendí también que siempre es posible aprehender otras culturas, realmente es muy fácil acostumbrarse a la seguridad de las calles, a la educación de las personas cuando respetan las normas de convivencia, a la puntualidad de los buses y trenes de transporte público, al cuidado de los vehículos hacia el peatón, al respeto de las libertades individuales y a otras realidades, unas veces mejores que la nuestra, otras veces no tan buenas; pero lo que es cierto es que un viaje de Estudios En El Exterior te permite mimetizarte en el entorno, adentrarte en la cultura, mirar al detalle cómo funciona esa sociedad a la que temporalmente perteneces.

Gracias a esta experiencia entendí que el objetivo de un viaje de Estudios En El Exterior es más que estudiar, ¡es vivir, es conocer, es transformarse, es superarse! ¡Un intercambio es educación para la vida!

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